Xics, ayer estuve en LeBar de Vins, y me aburrí como una cabra en un arenal.
Culpa mía, supongo, porque me habían avisado.
Pero es que yo soy el típico que ve una peli dos veces, y la segunda pienso que esta vez el amigo no va a bajar al sótano y no lo van a matar, porque se acordará.
— Esta vez no, ¿verdad? Ya sabes que el asesino está ahí y no vas a ser igual de tonto dos veces.
Spoiler: Baja.
Nada. Pues es un bar con muchos vinos. Eso sí, con las botellas a precios bastante asequibles.
Iba también un poco animado por las experiencias en Dentro Bar y Travieso. A veces, los bares de vinos tienen cartas cortitas con platos particulares para picotear un poco.


El sitio es agradable, se ve luminoso, acogedor, nuevecito, hay diseño ahí, todo lo que tu quieras, pero la carta es como… Pfff… Ootra vez.
Tablas de embutido, vale.
Gilda-ajoarriero, vale.
Ensalada de tomate-steak tartar, vale.
Calamar a la andaluza-pisto con huevo, vale.
Oh, ¿qué es esto? La carta nos recomienda que preguntemos por las sugerencias del chef.
— Perdona, ¿fuera de carta tenéis algo?
— Sí, mira, hoy tenemos puntillas con habitas y una burrata con tomates cherry.
Mirada fija en el camarero. Segundos de silencio tenso.
— ¿Una burrata?
— Sí.
— ¿Fuera de carta?
— Sí.
— ¿La sugerencia del chef, lo que el chef piensa que le falta a este menú, y decide añadir posteriormente por si acaso, para que la gente no se lo pierda, como diciendo, ahí lo redondeo, es una burrata?
— Sí. ¿Por qué? ¿Y ese tic en el ojo?
Empezamos con unas copas de Sentada Sobre la Bestia. No me termina mucho, es un vinete que me pega un poco en ácido.
Llegan un par de marineras. La clásica rosquilleta con forma de curva de circuito de F1, con ensaladilla y anchoa.
La forma de la ensaladilla me dice que ha sido aplicada con manga pastelera, a lo Colgate.
Por encima lleva unos mejillones en escabeche y huevo duro rallado. No está ni bien ni mal, está ahí, existiendo. La gracia se la da el mejillón.

El pisto con huevo tampoco tiene mucho misterio. Un pelín pasado de sal, un poco ácido.
Lleva una yema cruda por el centro, como si fuera un tartar, y miguitas de pan tostado por encima.
Me lo esperaba con más pimiento y más cebolla, pero es casi todo tomate.
Habría mil maneras de darle más gracia a este plato. La primera metiendo un poco más de verdura. La segunda, cambiando el pan tostado por cualquier otra mierda crunchy, desde la misma puntilla del huevo frito hasta almendra frita.
No sé. Se me queda en tomate sofrito con una yema en medio.
Estamos tentados de pedir algo de pan, pero el que tienen, me parece por lo que he visto en otras mesas, que es pan de ese de cristal, y ya sabéis que pan naranja, escribe fino, pan cristal, escribe normal, así que pasando.

El calamar a la romana esta bueno, incluso muy bueno. Lleva dos pegotitos de salsa al lado, uno es mayonesa normal y la otra mayonesa de ajo negro, dulcecita, puntito regaliz.
El rebozado es sutil, no está aceitoso, y ojalá el resto de calamares a la romana del mundo fueran así, pero es que hay TANTOS calamares a la romana… Hay más calamares que semáforos.

Pedimos también las puntillitas con habas.
Llevan también unos ajetes tiernos, y unos daditos de patata que parece confitada, que está muy melosa, y que es casi lo que más me gusta del plato.
No sé, no me dice mucho.
La puntilla plancha creo que es un fallo en Matrix.
La puntilla es un trasto que debería venir siempre rebozado, o al menos con algún puntito crujiente de planchado fuerte. Esto es un guisito, que está bien y tal, pero bueno.

Queda un plato por salir, y la espera se está haciendo un poco excesiva. Los tres primeros platos han salido como muy rápido, y el último tarda su buena media horita.
Durante esta espera, debatimos un poco sobre cuál podría ser un casting molón para cuando hagan la nueva película de X-men.
Yo creo que Sean Bean podría ser un Magneto de puta madre, pero claro, ya empieza a estar mayor, y creo que esta vez van a apostar por un Magneto maduro, pero aún follable.
— Además, no van a meter a Magneto, van a meter a Mr. Siniestro de malo.
— ¿Y eso por qué?
— Lo dice Daniel RPK
— Daniel RPK puede decir mis cojones. No han empezado a escribir ni la película, qué me estás contando.
Las albóndigas son claramente lo mejor de la cena. Vaca vieja, como Sean Bean, lo que siempre quiere decir una textura un poco más dura, más seca pero no en el mal sentido.
Lleva unas patatas paja por encima que yo hubiera preferido más gruesas. Lleva una salsa súper sucable, melosa, reducidita, de verduras, puede que con algún vino o algo así. La carne está muy rica, tiene como trocitos de perejil por dentro.

De postre pedimos un lemon pie, que también tardó muchísimo en salir.
Hablamos de una base de polvito de galleta, crema de limón y merengue gratinado on top. Está bueno, como todo, y no es especial, como nada.
Termino de limpiarme con la servilleta, y hago un garabato con doble tirabuzón en el aire.
92,50. Bien, a 23,5 por persona, más o menos.

A ver. Calamar romana, pisto, albóndigas, marineras y puntillas. Gol de Señor.
No es un mal sitio, lo que hacen lo hacen bien, pero no es un sitio para mí.
Me aburro, es una carta con platos que en su mayoría, estoy cansado de ver en muchos otros sitios, no hay ningún girito que digas…
Se me pasa mucho de tradicional. Puedes cenar, si no buscas nada nuevo, o eres una persona mayor de derechas.
Para mí es un no.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (9)
Paola
Bua pues a mí Le Bar de Vins ME FLIPA. Aunque haya muchos platos clásicos, están brutales. Y los vinos ya, otro level!
Fernando
El cocinero que hay , es un gran cocinero ,lo sé.
Manuel
La amiga soy yo.
Fina
Dos veces he ido y las dos satisfecha. Un bien me sabe y unos bocaditos de tartar sobre patata deliciosos.
Volveremos.
Xavi
Para aburrido es tu crítica, el sitio y la comida genial. Los vinos cantidad y calidad, para gustos, ya sabéis.
Mikel
El sitio es un tostón, no ofrece nada nuevo además de ser caro . Lo que comiste es bien poco para cuatro, ya que las raciones son irrisorias.
Charo y Paloma
Fuimos ha cenar y la verdad que estaba todo suculento, vino blanco «godello» el cazón, las croquetas de cecina y queso azul, de un sabor suave, el ajo arriero o con las cortezas de piel de bacalao, exquisitas, y los buñuelos de sepia y cebolla caramelizada, Fabuloso, ah!, y las anchoas. Todo una esquisitez. Volveremos.
Sara
La verdad es que no he ido a Le Bar pero después de leer tu crítica y ver las fotos, me han entrado ganas.
Me has recordado a Cañita Brava, cuando era jurado de ‘El semáforo’, y decía «lo has hecho muy bien, el mejor de la noche: ¡Te pongo un 2!
Comida buena, vinos muy buenos » a precios bastante asequibles», cuenta ajustada, local agradable… «Spoiler: Baja».
Igual deberías releer tu propia reseña.
Daniel
Totalmente en desacuerdo con al crítica, sitio muy recomendable a precios razonables, no entiendo la nota baja.