Qué pasa, xics?
Ayer estuve trabajando una calle bastante inexplorada: Instituto Obrero.
Es la calle recta y sexy que lleva del río a La Fonteta, entre La Plata y el Centro Comercial el Saler.
Está llena de restaurantes, y algún sitio de sushi y tal, pero ninguno me había llamado nunca la atención, igual porque los veo como muy franquiciosos, o demasiado bar. No sé. Prejuicios.
Bueno, pues han abierto un italiano cuqui, inspirado en la costa amalfitana, que se llama La Disfrutona.

Es grande y molón, tiene un carrito de frutas fake y pescaditos pintados por las paredes. Parece que buscan un poco el rollo veraniego, cal blanca, raffia, algo de la segunda temporada de White Lotus, Mediterráneo ruta de calor, todo eso.


La carta tiene su pasta y su pizza, como en cualquier italiano común, obviamente, pero en los entrantes me encuentro ciertos giritos interesantes.
Empezamos con los arancini de pesto genovés.
Bastante ricos.
Son bolas tetiformes de arroz con pesto, rebozadas y fritas. Molan porque el pesto está muy presente, se nota ese rasposito en la lengua del queso, y lo fresco de la albahaca.
Para ser una croqueta de arroz, no es lo pesada que parece. Dos por ración.

Después los gnocchis bravos.
Son unos gnocchi fritos, con salsa brava, alioli, parmesano rallado y albahaca.
Son muy graciosos, porque tienen ese punto gomosito chewy, que igual te lo masticas que te haces una pompa, y el sabor patatoso de los gnocchis.
Tal vez me esperaba un exterior crujiente. Ya sabes, que al estar fritos se hubiera quedado una capita en el exterior que recordara a una brava. Pero no, parece que simplemente están hervidos y tal vez salteados con la salsa.
Pica correctamente, con cierto puntito de acidez de tomate al fondo, pero el alioli y la albahaca se pierden mucho, no se notan. De vez en cuando sí que pillas un grumito de parmesano, pero también es bastante circunstancial.
Bien. Pa echar el rato.

Terminamos entrantes con la tortilla carbonara, que fue lo más fail.
Lleva guanciale, pecorino y crema de trufa, pero cuando te la comes no piensas «oh, menuda carbonara», sabe más bien como una tortilla de patata y bacon.
El huevo está bastante cuajado, con lo cual no tiene ese punto cremosín, luego lleva patata confitada, que es una cosa que descarbonariza mucho.
Meterle trufa tampoco tiene sentido… No sé.
Ya te digo, no es un plato que esté malo para nada, pero no consigue ser lo que se propone. Le falta pimienta, sabor a queso y cremosidad.

Aprovecho para echar un vistazo alrededor mientras esperamos las pizzas.
En la mesa de al lado hay un cumpleaños, y a pesar de que todos parecen adultos funcionales sin problemas psicomotrices evidentes, me flipa la manera en la que se están comiendo la pasta.
Uno está haciendo la típica de enrollarla sobre la cuchara, otro está cortándola en trozos más pequeños con el cuchillo, y mi favorita, una chica joven, le da vueltas al tenedor un palmo por encima del plato, pareciendo no entender por qué la pasta no enrolla correctamente en su tenedor EN EL AIRE. Las leyes de la física, una vez más interfiriendo en las ilusiones de la gente.
Hemos pedido dos pizzas y dos pastas, por aquello de probar.
Gnocchi con salchicha siciliana, gorgonzola y nueces.
Muy sabrosos, potentones.
El gorgonzola es una de las cosas que más me repugna a nivel queso, y aún así le pude pegar un par de viajes, lo que quiere decir que no se nota demasiado.
La salchicha es como si fuera una llongana de las de toda la vida, desmigada.
Los gnocchis siguen siendo chewys y mollosos, y hay un sabor al fondo, así como de caldo, como si en la salsa hubiera una reducción, o un Avecrem o algo así.
Las nueces le dan un crunch simpático, pero a nivel sabor no cambian mucho el plato.

¿Qué más? Pasta fresca rellena de ricotta y espinacas, bañada con pesto Genovés. Bien, fresquita, primaveral, es un sabor que ya conoces.
La pasta no está sobrecocida, lo que agradezco bastante.
Hay seis mini empanadillas, cuyo nombre técnico creo que es agnolotti. El pesto es grumosín, como el de los arancini, y por dentro, pues bueno, espinaca y ricotta. Gana la ricotta en un 70-30.

Bien, vamos con las pizzas.
La vera capricciosa.
Tomate San Marzano, mozzarella Fior di Latte, alcachofas, prosciutto cotto, funghi, alici e olive.
O sin fliparnos: jamón de york, anchoas, champiñones y alcachofas.
Masa blandita, sabor a horno. Borde grueso, blandito, alveolado, que es una palabra técnica que me flipa a nivel pizza.
Por cierto, cometí el error de echarle un chorrito de aceite picante por encima, y os aviso que pica de la grande puttana.

Después, la Disfrutona. Tomate San Marzano y Mozzarella Fior de Latte one more time, jamón serrano, alcachofa, burrata, cherry y rúcula.
La alcachofa es en conserva, obviamente, pero no es ácida. El jamón, un poco mitad tabla. Es jamón de bataglia, y la burrata está en cremosos gurruñitos frescos e individuales, con textura de yogur griego.

Están buenas. Un pelín gomosas según se enfrían, quizás.
Yo la verdad que hubiera perdonado el postre, pero mis colegas, los sugar yonkis, pidieron tres: el canolo, una movida de limón, y el tiramisú.
Sobrevolando un poco, os diré que el canolo es muy dulce y sabe a chocolate.
El pistacho no tiene toda la importancia que debería, porque la crema verde sabe como a chocolate blanco. El exterior, es este canuto frito un poco barquilloso.

El tiramisú sí. El tiramisú está de puta madre. Muy cremoso, incluso puede que el mascarpone roce lo líquido. Sabe a café, pero no a licor.

Luego, lo de limón, es una especie de panquemao al que le meten una nata alimonada por dentro. Seguro que me he dejado sutilezas, pero ya me dirás tú si sí o si no.

El local estaba hasta arriba, la comida salió rápida, y al final… tachán
147 pavos entre 6. A 24 y pico por persona.

Bueno, bien, funcional, cómodo.
La verdad que si vas por esa zona, es un sitio bastante Okey en el que caer.
Parece que puede dar juego para cenas de grupo, como que están preparados para atender a grupos grandes.
A nivel cocina, pues eso, un italiano correcto, pero no es un sitio que te vaya a ir variando la carta según mercado ni donde te vaya a atender el dueño.
Parece un poco orientado a franquicia, o por lo menos a abrir varios iguales en varios puntos de la ciudad.
Okey para Disfrutona.
Goza de amplio aparacamiento.