Vale, situáos un momento, porque creo que esto nos ha pasado a todos.
Es verano, y estás por ahí, disfrutando de unos días de vacaciones, peninsulares en este caso.
Ya has visto todas las catedrales, plazas, soportales, miradores, cuevas y mierdas góticas que esta provincia random tiene que ofrecer. Se está haciendo de noche, las terrazas se están llenando, y el tema es el siguiente:
Paseas por una ciudad que no es la tuya, y en la que no tienes ningún contacto. Cero referencias.
Tienes hambre, y no quieres caer en ninguna trampa turística, ni quieres irte a un Michelin, simplemente quieres algo rico y salir del paso con dignidad. Pues ahí estaba yo, un día de julio.
Intento no panicar. La mano se me va sola al teléfono, e inicio una serie de búsquedas tipo “dónde comer en tal” o “cenar bien por aquí”.
Prestamente, Google me dice ”tranquilo muchacho, tengo lo que buscas”, y me ofrece una lista interminable de Tripadvisors, the Forks, reseñas, guías del viajero, y un largo etcétera, que me desglosan todo lo mejor de lo mejor, me indican cómo llegar y se ofrecen hasta hacerme la reserva.
De looocos – pienso yo – , y elijo uno entre los 5 mejores, y que tiene un nombre tipo La Malquerida, o La Bienamada, o algo así.
El caso es que avanzo caminando sexymente por lo que me parece un corta pega de Juan de Austria, y me encuentro de cara con el restaurante. Terraza gigante, sombrillas con marca de cerveza, cientos de tintos de verano en copa de balón por las mesas, camareros ajetreados… y un cartel con fotos de paellas en el escaparate.
El cartel en sí ya es bastante ofensivo, pero además, una de las paellas se llama “Fideguay” y es una fideuá con salchichas, queso por encima, y una aceituna negra.

Pantallazo azul. Colapso momentáneo.
No puede ser, internet me ha dicho que este local es cremita. ¿Realmente está entre los mejores que esta ciudad puede ofrecer? Google dice que sí ¿Quién soy yo para llevarle la contraria? ¿Es mi destino acabar cenándome una fideguay? Chequeo de nuevo, y efectivamente, valoraciones TOP.
En ese momento se me enciende la bombilla. Quiero probar una cosa.
Solo por tener una referencia se me ocurre buscar “mejores sitios para cenar en Valencia”, por ver más o menos qué criterios se gasta este algoritmo cabrón, y…
Ah, vale. Ya veo. Cuando te sabes las respuestas es más difícil que te hagan trampa.
Lo primero que Google te ofrece, es un Tripadvisor. Según esta web, los mejores sitios para cenar en Valencia son Santa Rita, Unsushi, Le Favole, Gordon 10, Alenar Bodega mediterránea…
¿Qué cojones me estás contando?
O sea…esto irá a gustos, está claro, y no sé si tú, el que estás leyendo esto, tendrás una lista mental de tus favoritos muy definida, pero… ¿Alguno de esos estaría siquiera en tu top 50? ¿Alenar?¿En serio?
No te digo Karaks, Camarenas, Lienzos y tal, porque eso es otra liga, pero… ¿Dónde están Anyora, Petraher, Ultramarinos Huerta, La Negri, el Aprendiz, La Taula de Yoon…? No salen. No existen.
Lo siguiente es una lista de Valencia Secreta, que empieza con Zalamero, Quesamentero, Pizcueta 14 y la Cabaña de los gauchos, que se me puede follar un pez espada si sé lo que es. Aquí por lo menos sí que meten cositas decentes. Si tienes suerte, puedes caer en alguno guay, pero están entreverados, como la grasa del jamón.
Hello Valencia tiene una lista titulada “Buenos Bonitos y Baratos”, encabezada por – esto me peta particularmente la cabeza- La Sureña.
O sea, que si yo soy un portugués, y me llamo por ejemplo Joâo, y llego aquí y digo “voy a ver en esta ciudad dónde se cena guapamente”, y caigo en esa lista, puede ser perfectamente que acabe haciéndome un cubo de quintos y unas gambas al lado de los Lys.
No sé lo que pasa. No sé por qué esto es así, y solo tengo teorías:
Posibilidad 1
Es publicidad pagada. Los restaurantes y las publicaciones online, tienen determinados acuerdos que yo desconozco, igual que se tienen en los Oscars, en los combates de las Vegas y en las hidroeléctricas. El dueño del restaurante, es colegui del que monta el ranking, y entonces tú me pones aquí bien alto, y yo luego te meto publicidad en tu web, o te doy palmas o algo así. Podría ser.
Posibilidad 2
Es maldad pura. La gente que escribe esto está en un castillo, en el que caen truenos de fondo, y se ríen y sacan papada, en una habitación llena de trofeos de caza, mientras imaginan como el pobre Joâo se está pidiendo unos tortellini de osobuco de 26 pavos en Santa Rita, rodeado de mesas de alemanes.
Posibilidad 3
Vamos a guardarnos lo nuestro un poquito para nosotros.
Esto podría tener un poco más de sentido. El señor del barrio que va a comer a Giramon habitualmente, no lo comenta mucho por ahí, por si acaso se le peta, y luego él no tiene mesa. La gente que va a un restaurante que le gusta, en su barrio, no lo reseña.
Posibilidad 4
Yo estoy loco. A lo mejor soy, no sé, el sueño de una persona comatosa en Alabama, y todo lo que creo verdad no existe. En el mundo real, La Sureña y Aloha Poké son realmente la superpolla, y la gente viaja kilómetros para comer allí, y escribe épicas gestas sobre ellos.
El caso es que al final me fui callejeando, y cené en un sitio que no salía en ninguna parte. Un poco mitad tabla, sin más. Un gazpachito, taco de secreto, jamón, y un vino canalla. No me cambió la vida, pero me salvé de una fideguay y de unas croquetas congeladas. ¿Qué te quiero decir con esto? Pues que estamos un poco vendidos con el tema de googlear los restaurantes. No os fiéis una mierda de los rankings, las reseñas y los Tripadvisors. Cien mil veces mejor pegarse una pateadita e ir a la aventura, o ir ya con los deberes hechos.
En fin. Eso.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (7)
Choli
Tienes toda la razón, está muy sobrevalorado esos «ránking»,mi ejemplo es Apotheke e Cánovas,te llama la atención este tipo de «»restaurante -cokteleria»», salí con 90 € menos y con más hambre que con la que entré.
Gracias y sigue así 👌
Joaquín
En realidad es complicado. Sitios como Tripadvisor tienen un sesgo claro hacia sitios para viajeros (que estén cerca de lugares o monumentos con atractivo turístico, que el personal hable inglés, que puedas sentarte a cenar sin reserva, que te sirvan platos característicos de la zona que quieras probar como parte de tu experiencia…) y no sólo premia las puntuaciones altas, sino también la popularidad (o al menos el mayor número de reseñas). La Taula de Yoon es pequeño y hoy en día no entras si no reservas con una semana de antelación. Nunca iba a estar en el top de su ranking, por muy buena que esté la comida.
Valencia Secreta sospecho que combina recomendaciones verídicas con publicidad pagada, porque de otra manera no entiendo cómo en un ranking de los mejores sitios de pasta de Valencia conviven L’Alkimista (que sí) con La Papardella (que no).
Por cierto, Tipo, una pregunta muy random, ¿Tú hace tiempo escribías para un fanzine viejuno que se llamaba «Le Bon Vivant»?
El Tipo Que Nunca Cena En Casa
No, una vez un chico me entrevistó, pero luego publicaron una parte muy pequeña. Nunca he escrito para ellos.
Mariano
A nadie se le escapa que lo de las reseñas es un negocio. A un conocido que trabaja en el sector le han ofrecido sus servicios determinados profesionales que se encargan de posicionar tu local en Instagram, conseguirte más seguidores y proporcionar reseñas de esas con fotos con más filtros que la portada del Hola. Por no hablar de los influencers.
La mayoría de los guiris solo se fían de las reseñas de compatriotas suyos, cuando salgo de España hago lo mismo.
Al final, habrá que confiar en el consejo de nuestros mayores y si vemos camiones en la puerta, es que allí se come bien. Lástima que casi todas las tourist trap se encuentran en calles peatonales.
Tremolantepenacho
Otro caso muy «curioso» es el de Chocomeli. Durante años ha sido el número uno en Valencia para tripadvisor. Si te metes en los comentarios son todos muy parecidos (comida exquisita, atención excelente, variedad de platos y chorradas así que no dicen nada en absoluto). Si miras las fotos ves que son platos sencillos y con presentaciones de menú del día con ínfulas. Los «exquisitos solomillos» en un plato con tres cuenquecitos para cuatro patatas y dos salsas se ve que son el cúlmen de la gastronomía sobretodo porque ahora no hay asadores especializados que tengan una variedad y calidad de carne mucho mayor.
Pero es que además, hay un montón de comentarios diciendo lo buena anfitriona que es una tal Magdalena, que no lo dudo, pero es bastante extraño que tanta gente se haya llegado a aprender el nombre de la camarera y haya decidido ponerlo en los comentarios.
Por no decir que van con menú fijo del que no se sabe el precio porque en la superweb (muy bonita pero que no aporta apenas información) no lo pone. Eso sí, hay alguna queja sobre el precio pero el dueño las despaña en tripadvisor diciendo que no, que no es caro, que el rango de precios en tripadvisor es de entre 48€ y 58€ y que esos clientes pagaron 56€ por lo que entra dentro del rango y por tanto es un precio justo. Sin pararse a pensar que pagar 50 eurazos por un salmorejo, un entrecot batallero, una tarta de queso y un vino que puedes comprar en el supermercado es un atraco.
Lo raro es que estuvieran en Campanar, ahora se han transladado a la calle de la Paz donde podrán sablear a turistas sin problemas.
Paco
no puedo estar más de acuerdo, las listas tipo valencia secreta o tripadvisor son tremendas, para nada fiables. En tu ciudad te apañas porque ya sabes, conoces. Pero cuando viajas, ya no te digo a otro país, si no a la provincia de al lado, es un horror encontrar un sitio que digas joder, he comido bien. Normalmente es todo mierda. Desde locales traspasados que mantienen nombre y reseñas del titular anterior hasta sitios que no entiendes pq aparecen en según que listados…
Yo lo de patear e ir a la aventura no lo llevo bien, porque me pasa lo mismo. No me llama la atención nada y ya me ha pasado de terminar en un sitio comiendo patatas congeladas y sangría de botella por no saber desplazarme de la zona turística al barrio.
Manolo García
Tal y como está el patio, me fío más de las fotos de los platos y de la carta si la puedo ver que de las reseñas. Entre influencers que quieren comer gratis y publicidad pagada, normalmente la cagas. Cuando estoy fuera intento preguntar a gente de calle, pero no siempre se consigue un sitio apañado.