ACTUALIZACIÓN [01/01/2023]: El Tonyina ha subido mucho de precio desde que hicimos esta reseña y es imposible que salgas a menos de 25€ por cabeza. Por eso, pasa a ser No Okey.
¿Qué pasa, cachondos?
Seguramente todos conoceréis el restaurante Tonyina, porque es como preguntar si habéis estado en Viveros, pero mi ansia divulgativa no conoce límites y oye, por si acaso voy a contaros de qué va.
Avenida Aragón ¿Vale? Te metes en la rotonda hacia la calle Chile y peim, Tonyina. Ahí lo tienes.

Sitio con encanto, acogedor, maderita clara, cristal. Dos cosas a destacar, la primera que si quieres hacer la autopsia de un atún, en las paredes tienes las instrucciones. Dos, que no cocinan con fuego, cocinan con la fuerza del amor. Bueno, del amor y de las cocciones a baja temperatura, y otras movidas muy locas que tienen ellos, pero no tienen ni salida de humos. Lo que te vengo a decir es que no fríen, así que es un sitio con puntito healthy.
En la carta encontrarás una sección como de conservas (en plan mejillones en escabeche, anchoas, huevas, mojamas y tal) una sección más enfocada al atún, otra no enfocada para nada al atún, y otra de pepitos y tostas.

Lo primero, nos sacan unas papas y unas Amstel oro, y lo segundo que llega a la mesa es la falsa lasaña de wagyu con atún tartufato y piñones. Me folló la cabeza.
Realmente de lasaña no tiene mucho, sería en todo caso un…¿canelón? Es como una especie de tartar de atún, envuelto con la carne de wagyu, que está cortada como para carpaccio. Un poquito de parmesano con piñones por arriba y un sabor a trufa que te cagas. Tenía miedo por la aparentemente extraña combinación atún-buey, pero eh, está que lo flipas.

Yo diría que el plato tiene una sutilidad de texturas y de sabores que fácilmente lo convierten en un tope de okey, pero mis compinches dijeron que le faltaba punch. Además es cierto que el centro estaba un pelín congelado. Bueno, juzgad vosotros.
Thai duck, pato thai. Trocitos de lo que parece magret, sobre unos espaguetis de calabacín y cebolla roja, con una salsa que es la que le da todo el rollazo. La salsa lleva soja, cacahuete y mil movidas que condensan todo el sabor asiático. Muy rico también, yo igual le habría puesto picante de ese que te funde el plato, pero también está bien así.

Nos hizo gracia el frasquito de patata con huevo y trufa, pero ese os lo podéis saltar tranquilamente. No es más que un huevo en actitud poché, metido en un frasco con una especie de puré de patata y unos chips por encima. La trufa ni se divisa comparada con la de la lasaña, y bueno… Es que es muy normal. Es huevo y patata, ya has cogido ese metro muchas veces.

Después pedimos dos pepitos y una tosta. La tosta era de pollo cocido y masajeado con música de Kenny G a baja temperatura, con espinacas frescas y mostaza antigua.

Pepito de lomo asado, con mayonesa de tomates secos y provolone. ¿Qué tiene de especial? El taco de lomo que le meten. Es un cacharro de lomo de dos dedos de grosor, tierno como el abrazo de una abuela en navidad.

Pepito de lomo asado, con mayonesa de tomates secos y provolone. ¿Sabéis lo que es el pastrami? Es una carne que se trata en salazón y luego se cuece. El resultado es algo parecido al roast beef, pero más jugoso. Aquí le meten bien de pastrami, hace montañita en el centro. Yo tal vez hubiera echado en falta algo de encurtido, en plan pepinillo o algo así, pero es mi opinión de todo a cien. La zona pepitos es muy funcional calidad-precio.

Yo estaba ya bien, porque además de noche, y tanto pan y tal, me hubiera retirado, pero los lobos hambrientos con los que iba, quisieron postre.
Coulant de chocolate con helado de vainilla y chutney de pera. Cojonudo también, aunque chutney siempre me ha parecido como el nombre de un deporte minoritario, en plan… a mi hijo lo han cogido para los mundiales de chutney, y luego te lo ves en la tele como esos que friegan el suelo delante de la piedra. No tiene nada que ver. El coulant perfecto, centro fundido, exterior cuajado, aromático, sensual y blandito.

Ye, ¿y de pasta qué, de pasta qué? De pasta 66 pavos y medio, a 23 pavos por cabeza.

He de decir que aunque ya había estado otras veces, en esta ocasión me moló más. Buena oferta de vinos y cervezas, carta asequible y ausencia de fritos.
Un buen pedazo de okey para Tonyina, ¿no?
Goza de amplio aparcamiento.