Bueno ¿Qué pasa en Benimaclet? Todo el mundo ha explorado las calles que están más tirando hacia el tranvía, pero, ¿y si nos adentramos hacia el Deep Beni? ¿Y si cogemos la calle Murta en dirección aventura? Pues en algún momento encontraremos L’Amagatall. Tiene terraza, y en la puerta hay una de esas cataratas de agua que dan mogollón de ganas de hacer pis.

Empezamos con una tapa bastante top, la ensaladilla de pollo con trufa. Es una sacudida a lo clásico, no es que sea una ensaladilla de autor, ni una revisión de la rusa, como decía la chica de la lefa en el pelo en el control de alcoholemia, es otra cosa. Básicamente es patatuela, zanahoria y pollo, la mayonesa, en caso de haberla es circunstancial. Es un sabor muy interesante, adictivo, probadlo.

También nos pedimos las patatas con ajoaceite de membrillo. No confundir con unas bravas. Para empezar la patata no está frita, sino cocida, y lleva unas hierbas por encima rollo romero o algo así. El ajoaceite es lo que promete, ajoaceite pero dulce. Aprecio cierta voluntad de hacer cosas distintas que me mola.

Después llegó un plato que nos llamó la atención. En la carta ponía «castañuelas ibéricas con nuestra salsa ligeramente picante«. Como no lo había oído en la vida, le pregunto al camarero.
– Perdona, ¿qué son las castañuelas?
– Glándulas salivales.
¿Sabéis una cosa que siempre me ha llamado la atención de la casquería? La capacidad que tiene de encontrar nombres alternativos para minimizar la asquerosidad. Osea, nadie pone en su carta «cojonazos de toro» ni «trozos de intestino», ponen «turmas» o «callos» porque ya saben que tienen que camuflar esa mierda como sea. Que no os sorprenda un día encontrar en un bar «fantasías de cordero» y que sean ojetes embrochetados en un palo.
Bueno, a lo que voy, que le pedimos las castañuelas, porque son cosas que hay que probar una vez en la vida, y nada, son como mollejitas, trozos de carne pequeños y redondos muy planchados. El sabor tiene un puntito ácido, y en general, nos recordó a rosegar el palo de las chuletas. Tiene ese sabor graso un puntito quemado… Ojo, que no está malo, pero una vez lo has probado ya, pues igual se puede quedar solo en esa vez y tampoco pasa nada. Por cierto, me he comido una glándula salivar, puede que sea lo más cerca que esté en mi vida de enrollarme con una vaca, pero pienso seguir persiguiendo mis sueños. Por cierto, no llevaban salsa picante.

Bien, sigamos.
Entonces llegaron los canelones y… oh ,¿qué es esto? Sensación general de emosido engañado. No son realmente canelones, son como un megawantón. Es la carne de la carrillera, envuelta en pasta filo y frita, sin pasta, sin bechamel. Se supone que eran de «carrillera thai», y estaban ricos, pero el thai tampoco se lo pillé. Le faltó algo que le diera ese puntito. Plato a mitad camino.
En cambio las albóndigas con curry rojo estaban cojonuten. Picaban con el justo picor, la carne estaba perfecta, y el curry (¿a ti te mola el curry? Sí, pero solo por el sueldy, jaja) no tiene nada que envidiar a otros que valen la entrada de un piso. Muy buen plato, eso sí, dámelo con un arroz o algo.

La parte marina la pusieron unos tallarines de sepia con tomate seco y pesto de algas. De nuevo, plato interesante. El pesto tiene algo entre pesto y salsa Mery, pero claro, el alga le da mar. El tomate seco le aporta el ácido que normalmente le habrías dado con limón. Tiene su point.

Ah, never forget los postres. Había uno bueno y uno raro. El bueno era un bizcocho de chocolate sobre una crema de chocolate con una bola de helado de naranja. Era un poco rollo brownie ¿Tienes presente un brownie? Muy mal se te tiene que haber dado la vida para que no hayas probado un brownie. Bueno, pues más esponjoso, sobre una especie de sopita de chocolate y con ese punto cítrico de la naranja. No soy muy fan yo del contraste cítrico-chocolate, pero hay gente que le encanta. Para ser justos, estaba muy rico.

El raro eran como unas natillas de azafrán. Llevaban una bola de helado, y manzana y una especie de crumble, y todavía estoy decidiendo si me gustaron. Desde luego menos que el de chocolate.

Al final salimos a 117,60 entre seis que éramos. No llegó a 20 pavos, y con dos botellas de vino. Bueno, me debato entre un okey normal y un okey alto. El tema es que tal vez a todos los platos les faltaba un punch, pero por otra parte, el precio es súper bueno, y creo adivinar unas ganas de hacer algo que se salga de lo corriente. Realmente es un okey frontera.

Mira, creo que el sitio es capaz de llegar al okey alto. Le voy a dar el beneficio de la duda. A tope con Beni.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
Isabel
Para mi un tope de ok si pides los platos clave. La ensaladilla es muy top. Parece que han cambiado la carta pero Si aún los tienen los nems de pato son brutales, dim sum de rabo de toro muy ricas y el tataki de ciervo está bien 👌🏻