¿Qué pasa, chavales? Parece que ya de una puta vez relajan el tema de los bares. Y menos mal, porque el otro día apoyé el codo en el mostrador de una Repsol, y en vez de pedir lleno de diesel, pedí un tercio y la carta. Así de jodido estoy.
El delivery me hace de metadona. Mato el tiempo haciendo scroll arriba y abajo por la web de Just Eat, solo para ver si hay algo nuevo o leer alguna valoración curiosa. El otro día me topé con uno que no había visto hasta ahora: L’Encís.
Buenas valoraciones en Trip. No hay mucha información, pero parece un lugar muy dedicado a los menús de mediodía y, por lo visto, han preparado una oferta nueva aposta para la entrega a domicilio. Resulta que hay un menú para dos, que incluye una coca, una lasaña y una ensaladilla por 18,50€. Perfecto. Vamos a por eso, y luego pedimos un par de cosas más.
A los tres cuartos de hora, aparece el repartidor, lanza el paquete dentro como si fuera una bomba y huye. Bolsa de papel grueso marrón.

Empezamos, por un tema de temperatura y gochería, con las croquetas de gambas. Traen un dedalito de salsa para acompañar, que al meter el dedo, se revela como una mayonesa ácida con encurtidos.

Hostia, qué buenas. El centro es liquidito y, en cuanto muerdes, se nota una rave de sabor a gamba. Es como tener el primer día de rebajas de un Corte Inglés de gambas en la boca. Además tiene tropezones, para que no dudes de su gambosidad. Vienen cuatro, tamaño correcto, tirando a top.
Después fuimos a por la ensaladilla limeña con causa de aguacate. Han fusionado la classic ensaladilla rusa, con la causa limeña. Cierto es que la presentación es un poco rara, porque básicamente hablamos de un bol relleno de pasta verde. Podría tratarse de la sustancia que creó a las tortugas ninja pero, una vez metes el tenedor, descubres en la mesosfera una subcapa amarilla, que es la patata. El sabor es súper correcto, tiene el ácido, tal vez se echa en falta un poquito de punch picante. La textura es un poco papillosa, han triturado el pollo demasiado y queda un poco potito, pero está bueno. Echo en falta algo crujiente.

Las cocaccias, como habrás podido suponer, se llaman así porque son medio coca, medio focaccia. Pedí la campestre, que lleva “mullaoret de carne magra” con berros de agua y tomate cherry. El mullaoret es una especie de guiso, con apariencia de guiso y sabor de guiso, con cebolla muy pochadita. Los berros de agua son unas hojitas tipo canónigos, que con el tomate le dan frescor al tema. Está bien, es contundente, el pan siempre ayuda, y llega calentito. Eso sí, más pan que mezcla.

Luego plato fuerte, la lasaña oriental. Esto es un movidote. Lleva secreto marinado con especias chinas, salsa de tomate con hoisin, y una bechamel con setas nameko. La ración para dos es un cuadrado pequeñito. Lleva trozos de carne cortada a dados, como si fueran de magro con tomate. Es verdad que el sabor es muy original, lleva un poquito de dulce, algo así como aromático en plan anís o canela, es diferente. Las setas nameko, pues bueno, bien, gracias. Setas. Este plato pídetelo. Y las croquetas de gamba, también, que no falten.

Para terminar, cayó un muslo de pollo deshuesado a la brasa con chimichurri y patatas fritas con piel. No sé si son fritas o son al horno, pero llegaron bien de aceite. Te diré que el pollo está en su punto. Está jugoso, muy bien cocinado, best pollo ever. El chimichurri en cambio no me flipó, pero es un plato que me pediría otra vez.

Bueno, ¿qué pasa aquí?
Pues que el sitio es estupendo, pero no sé… ¿No es demasiado estupendo?
Quiero decir, si un día llaman a mi puerta, y al abrirla está Scarlett Johansson, y me dice que por sorteo me ha tocado un pack de mamada, pizza familiar y diez mil euros, pues nano, yo sospecho. Cuando todo está demasiado bien, tiendo a buscar la cámara y a Juan y Medio.
¿Un sitio donde la comida mola tanto, tan barato… y en Félix Pizcueta? Si es así, olé por ellos, pero mi sentido arácnido está zumbando.
En cualquier caso, como no tengo purebas que respalden mis locas teorías, no tengo más remedio que deciros que es un sitio cojonuten para pedir.
El precio de L’Encís: 38,90, ni 20 pavos por persona, posibilidad de menú, todo llega bien, rápido, está bueno, carta amplia para elegir… hubiera sido un tope de okey, si no fuera por dos colegas míos: al día siguiente, pidieron la cena y me dijeron que el sandwich de pastrami y los tequeños regular. Prometo este año hacer una visita presencial a ver si ascienden a primera, pero si yo no veo el tema de primera mano, el tope no se lo doy.

Por cierto, como habréis visto, en la web hemos añadido el apartado de delivery. ¿Qué haremos con él cuando todo vuelva a abrir? Yo lo dejaría e iría metiendo uno nuevo al mes, más o menos. Nunca se sabe si vamos a volver a otro cierre, y tenerlo como sitio de consulta nunca viene mal.
Bueno, eso, que este sitio mola. Lasaña y croquetas. Okey alto.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Ayvan
Me lo creo
Mariví
Yo he ido bastante y se come muy bien. El sitio es estupendo, decoración, personal, comida… No tiene ninguna trampa. Trabajan bien y eso es todo.