El Goya. Qué movida.
¿Por dónde empiezo?
El Goya era un bar súper mítico de Valencia, donde se ve que hacían bocatas de lomo, y sepia plancha y tal, con camareros vestidos como Isaac de Vacaciones en el Mar, todo muy postguerra. Seguro que el padre de alguien iba allí a almorzar cuando hacía la mili en los 70. Pues hace unos años, le pegaron una lavada de cara brutal y lo convirtieron en Goya Gallery.

Manteles blancos, cuadros caros por las paredes, copas de cristal bueno, estilo, glamour, Sexo en Nueva York, Josie diciendo “rasé”, Tamara Falcó ofreciéndote un tampón en el baño, todo eso y mucho más.

Mi impresión particular es que era un sitio de apariencia muy fina, pero en el que haciendo un poco de ingeniería y un poquito de eslalon, podías comer a un precio asequible. Puedes quedar bien con tu suegro notario y comerte unas bravas. Pues nada, llegamos a la terraza, nos ponen unas olivas y unos grisines de pan, y pedimos unas cerves mientras le echamos un ojo a la carta.

Tal y como recordaba, arroces, carnes y pescados se suben de price, pero hay tapitas con las que componer un menú interesante, y además hay alcachofas. Todo está saliendo a pedir de Milhouse.
Empezamos pidiendo la sepia mayonesa, que se ve que es un clásico que flipas en este local, y una botellita de Protos. Justo antes de traerla, el camarero aparece con una bandeja de pan, y usando una pinza, nos deja un trozo a cada uno en unos platitos satelitales que tenemos al lado del plato principal. La sepia llega inmediatamente después, con tres saladitos de pie y uno tumbado.

Está increíblemente tierna, tiernísima, la escena del niño de Love Actually de tierna, y sabe a sepia fresca. La mayonesa ni sobra ni se echa de menos, aunque lo más fascinante, ya os digo, es la textura. Muy bien, un platazo.
Seguimos con la berenjena a la llama. Unos trozos de berenjena con unos lomos de sardina ahumada por encima. Claro, ahumada la berenjena y ahumada la sardina, hay tope de humo. Vienen con unos gurruñitos de una salsa que es como una crema agria, o algún tipo de queso crema o algo así, y una salsa muy líquida de tomate.

La croqueta líquida de pularda. Ya el hecho de usar “pularda” en una croqueta en lugar de gallina normal, te da clase. La gracia del trasto este es que viene desmontado, como los juguetes del Kinder. Te la traen en un cuenco, y al meter la cuchara, de abajo a arriba te encuentras con varias capas. Al fondo hay una de pollo desmigado, encima hay como una bechamel que no es bechamel, pero tampoco es espuma, oscura, muy sabrosa, y sobre eso, hay toppings de pan rallado frito. Entonces, claro, ¿qué pasa? Que al pillarlo todo junto, sabe a croqueta, pero de manera más juguetona. Un punto, porque además el plato es muy chulo.

El camarero viene, y nos cambia el plato y los cubiertos por otros limpios.
Y entonces, amigos, llega la alcachofa confitada.
— Ñam.
Oh.
¿Dónde estoy?
Al abrir los ojos me encuentro en una gran estancia oscura llena de butacas. Todo está en calma.
Detrás de mí se escuchan unas dulces notas de piano.
Al girarme, veo a la alcachofa, iluminada por una luz cenital, tocando un piano de cola sobre un escenario.
clin clin clinclin cliin
— Tell me something booy
¿Cómo?
— Aren’t you tired tryin’ to fill that void?
La puta alcachofa me está cantando “Shallow” en un teatro vacío. ¿Es, acaso esto, el amor?
— I´m… faalling, in all the good times I find myself longing
Ando hacia ella, y los dos nos unimos en el estribillo, mirándonos como Lady Gaga y Bradley Cooper se miraban en los Oscars.
— In the shala…shaalaloooww
— ¿Estás bien?
— ¿Eh? —mi colega movía la mano delante de mi cara.
— Te has quedado como ido. Que si está buena la alcachofa, digo.
— Ah…no está mal.
Alcachofa confitada, con tomate natural, minitrocitos de jamón y ajo. Estamos ante un nuevo Golden Okey. Tiene flai, tiene party, tiene una sabrosura.

Terminamos el round con una costilla para cada uno, una costilla con una salsa de calabaza y curry. Tenía más grasa que la foto del “antes” del Pronokal, pero se podía limpiar un poquito. La salsa muy interesante, dulce, picante, sabrosa, suave, todo muy bien, cayeron rápido.

Y aquí fue donde todo empezó a torcerse. Pedimos dos postres, el cremoso de galleta, y la reinterpretación del pastel de boniato con helado de cazalla. La cazalla es algo que se me escapa. A nivel usuario, es algo horrible y letal. Tengo un colega de La Marina, que cuando quiere premiarte o celebrar algo, te da cazalla, y cuando quiere castigarte te da MÁS cazalla. Es una de las peores resacas que pueden existir, pero es que, a nivel culinario, es peor. Es algo que anula el resto de sabores que haya dentro de ese código postal. Estoy seguro de que si se te cae un chupito de cazalla en la mesa de un bar, a la señora que está haciendo cocido en la finca de enfrente, le sabe el cocido a cazalla. Bueno, pues el pastiset ese de boniato, podía haber sido de boniato o de condón quemado, porque sabía solo a cazalla. Horrible.

El cremoso de galleta mucho mejor. Hablamos de una bola de helado, creo recordar que de café, con gurruñitos de crema de galleta, y unos daditos de gelatina de whisky. Postre original, juego de texturas interesantes, y mucho más rico que el otro hijo de perra, que aún lo tengo en la boca.

Pedimos la cuenta. Según nuestros cálculos, no debería pasar de 23, pero, de repente…
Spontiak.
Nos encontramos ante una paradoja, ante el okey de Schrodinger. Un sitio que aparentemente lo tendría todo para ser un Okey altísimo, o incluso un Tope de Okey, y se nos hunde en el fango más absoluto a causa del precio.
108 pavos, a causa de 7 misteriosos pavos (las olivas y el pan no pedido) y 2,70 por cada doble de cerveza.
El precio del Goya Gallery: A 27,25€ por cabeza.

Esto es así, no hay enemigo pequeño, son 11 contra 11. ¿Es posible que un sitio, con un Golden Okey, que además es una alcachofa, no tenga el Okey por precio? Pues lo acabáis de ver, delante de vuestras narices. Incluso si nos hubiéramos saltado un postre, habríamos pasado de los 25 por cabeza. Y se nos sale de las tres premisas. Si tengo que ir eligiendo platos con más cuidado que un narco en la aduana, mira, qué quieres que te diga, este sitio no es pa mí.
Todo muy bueno, pero no tiene el Okey.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (2)
Toni
Tipoqueantesnuncacenabaencasa…Goya es espectacular pero estaba claro que no entraba en la premisa de la pasta…no obstante, pienso que es muy recomendable
Restaurante Deskarat | Benicalap, Valencia | ¿Mola o Qué, Nano?
[…] Sitio muy chulo por dentro, ya te digo. No rollo Goya Gallery, pero sí rollo Rodamón. Carta muy extensa. Tapas, primeros, segundos, carne, pescado, ensaladas. […]