Reseña actualizada en 2024: La Taula de Yoon
Chatos, los restaurantes coreanos son los nuevos japoneses, como Patraix son los nuevos martes. Hace unos años todo el mundo pensaba que la comida asiática se limitaba a arroz tres delicias y licor de flores, todo el mundo tenía un chino favorito en su barrio, y entonces… peim, llegó el sushi. De repente nuestra visión se amplió a sashimis, nigiris, gyozas, y bueno, lo del ramen ya es un desfás, petardazo máximo, de no haberlo oido en la vida a no encontrar mesa en Ryukishin cuando hace frío.

El caso es que hay un restaurante chiquitín en Ruzafa que se llama La Taula de Yoon, y seguramente todo el mundo piensa que se escribe «Llum» y que Llum es una señora del Ampurdá que hace calçots, pero meeec, es una coreana.
En la puerta tienen puesta una pizarrita con los platos en castellano y en coreano, lo cual mola bastante porque me hace pensar que también está enfocado a gente de ese país. La verdad es que he ido dos o tres veces y siempre hay gente asiática comiendo allí.

Bueno, hay una cosa que me llama mucho la atención, y es que en la carta hay solo seis platos, tres principales y tres guarniciones. El cenador poco curtido dice… ¿cómor? Pero el cenador cinturón negro esboza media sonrisa y alza una ceja con suficiencia. No son platos normales, es otro rollo. Cada plato es tocho, es como un guiso, pero es que además, viene como con sucursales, viene con mini platitos alrededor con cosas pequeñas para que lo mezcles.

Los principales son el cerdo picante, el pollo con queso y el cerdo bulgogi con soja, nosotros hemos venido a jugar y vamos a por el picante. Intentamos pedir también el pollo, pero Raúl el camarero nos dijo que no nos flipáramos y que para tres ya íbamos bien. Detalle guay que te paren los pies cuando te has pasado sin saberlo.
Pero es que también habíamos pedido los mini makis y los fideos de mmmoniato. Todos los platos tienen nombre coreano, pero vaya, ya si eso otro día te los comento, una tarde o algo. Los fideos me conquistaron bastante porque tienen una textura muy gansa, son como…¿os acordáis de las manos esas elásticas de colores que se pegaban a la pared, y que venían con las Matutano? Es un poco esa textura. Llevan shitake, tortilla y un montón de setas y verduras, puede que pak choi. Saben muy a hechos en casa, me molan. Además son de esos largos que estiras para arriba y no se cortan nunca.

Los makis son como un maki, tamaño maki. ¡Toma ya, ese tío referente de la gastronomía ahí! No, en serio, son más largos, llevan el alga nori fuera y el arroz, como un maki corriente, pero lo de dentro son verduras encurtidas. De tamaño son como el dedo de un coreano adulto. La salsa pone que es «especial» así que imagino que está hecha con cosas especiales, no sé, la sonrisa de un niño, tu padre llegando en el último momento a tu partido de baseball, o algo así.

Vamos a lo gordo, el cerdo picante. El plato es generoso, comen dos o tres tranquilamente, y concretamente es aguja, que es una parte bastante grasa. Los contornos que te vienen son nabo encurtido, una especie de empanadillitas de kimchi (llevo ya viendo kimchi en tres o cuatro sitios seguidos, tiembla pastrami) un poco de pepino y unas salsitas. Pero lo más interesante son las hojas de lechuga que te plantan allí para que tú te montes tu fajita. Porque el rollo es, sígueme en esta aventura, tú te coges una hoja ahí buena que tú tengas, y la rellenas bien con cerdo, salsas, nabo y lo que quieras, y te la comes y te pringas y quieres más. Está muy bueno, y el picante es muy aceptable si te gusta el picante. Cierto es que una de las comensales en cierto momento empezó a respirar como un bulldog francés, pero os garantizo que es un picor súper asumible.



De postre solo uno, tienen como una movida de té matcha con chocolate blanco. Como una mousse. Bien, pero palidece mucho frente a los principales.

Bueno nanos, pues todo eso, y una botellita de Dolmo, 51 pavos con 30. 17 pavos cada uno ¿Estamos locos? Casero, buenísimo, barato, original, con vino, todo bien.

La Taula Yoon tiene un okey muy alto, igual no el máximo de los okeys porque es verdad que la carta se queda corta y en dos veces que vayas lo has probado todo, pero seguro que cuando se aburran van jugando con eso.
Oye, larga vida a este sitio. Dejad el sushi un rato y ampliad miras.
Goza de amplio aparcamiento.