Xics, anoche estuve en un sitio que me gustó, pero creo que me podía haber gustado más.
Es curioso, está en la calle Xiva, cerca de muchas cosas, como Al Taulell, Tres Forques, una señal de STOP y un árbol.
Por dentro hay relojes derretidos y sin derretir, sillas con números en la espalda, y engranajes, porque claro, la casualidad que se llama O’Clock.
El concepto es “restaurante tostería”. Primera vez que lo oigo, he estado en pizzerías, coquerías y bocaterías, pero es mi primera tostería. Vamos a ver qué tal.


Esta noche he venido con mis viejos colegas, el ex playboy búlgaro, y horny cameramen.
El camarero nos saca un poquito de hummus mientras echamos un vistazo a los platos, y nos ventilamos unas cerves.
El diseño de la carta es bien canalla.
Hay una trama violeta como de papel pintado al fondo, unos relojes derretidos y pixelados como un videojuego de la Atari, alineados con absolutamente nada sobre cada apartado, y coronándolo todo, el logo con un punto entre cada letra.
R · E · S · T · A · U · R · A · N · T · E · T · O · S · T · E · R · Í · A.

Es abundante, puede que excesiva. Entre fríos y calientes, hay 20 entrantes, siete carnes y pescados, y 12 tostas. La verdad es que aturulla un poco.
No tengo claro qué es lo que hacen aquí y qué es lo que no, hay demasiadas cosas.
¿Todos los días haces croquetas de dos tipos, ajoarriero, gyozas, buñuelos de bacalao, carrillera de cerdo anisada, secreto ahumado a la naranja…?
Es como mucha tralla, pero bueno, no estoy diciendo que no, solo que me choca.
Pensábamos pedir varios entrantes y un par de tostas, pero viendo las locas combinaciones, preferimos centrarnos en las tostas, porque creo que van a ser más interesantes, y pedir solo unas croquetas de cecina para empezar.
Salen cuatro, están bien, interior liquidito, rebozado exterior grueso, tosco. No parece panko, no parecen kikos, es simplemente un rebozado viril, con barba de tres días, y camiseta interior de tirantes.
Se nota el sabor a cecina, potente, como concentrado, saladote. Las traen sobre una mayonesa que sabe cítrico, parece de limón. En general hay pulgares arriba.

¿Hemos hablado ya de las tostas? De verdad que hay cosas muy curiosas.
Por ejemplo, lágrimas de bacalao (¿?) glaseadas con pil pil de albahaca, berenjena en tempura con membrillo, secreto ahumado a la naranja con salsa de jamón y pipas, no sé, apetece probarlo todo.
Me quedé con ganas de pedir el tartar a la plancha con patatas y salsa de anchoa, porque tartar a la plancha como concepto ya me parece disruptivísimo.
Llega primero la más sencilla, ventresca de atún con tomate, aguacate, pepinillo y aceite de albahaca.
Muy bien, buena, fresquita, es el sabor que te imaginas, te has hecho varios bocatas así.
Indudablemente funciona, es como una ensalada acostada. El aceite de albahaca le da un puntito chulo, la ventresca sabe un poco más a pescado que el lomo de atún.

Después la de solomillo de cerdo con patatas a lo pobre, salsa de boletus y ralladura de foie. Mira, todo bien, pero el foie me mata.
Si fuera un mi cuit de estos que pasas por la plancha, pero es que es un bloque frío que rayas y que sabe a paté. A mí no me flipa.
La salsa de boletus pierde protagonismo, pero las patatas están bastante bien, porque empapan.
Claro, la combinación carne-patata-salsita-pan es siempre una victoria.

Seguimos con lo que para mí fue el puntazo, ragut de pescados y gambón, glaseados con all i oli tostado.
(Por cierto, a todo aquel que escribe ofendido cuando pongo “alioli”, que sepáis que me come el culo, y que de hecho voy a empezar a escribirlo de formas loquísimas).
Me fascina bastante, sabe como a suquet. La gamba está buena, el pescado también. Me encuentro algún mejillón suelto.
Tiene un puntito picante guapísimo, y la salsa es una crema espesa con sabor a guiso de pescado.
El aLlYoli’e no me sabe excesivamente a tostado, de hecho es muy suave para ser un all & ollie. Sabe a casero. Es absolutamente la que hay que pedir si vas.

Terminamos con la carrillera de cerdo anisada con patatas a lo pobre y crujiente de chirivía.
Está rica.
No le pillo tanto el anís, pero sí un cierto punto dulce y a mostaza de grano.
Las patatas son las mismas de antes, y el crujiente de chirivía, no tengo claro que sea exactamente chirivía, porque admitámoslo, yo sé que parece un nabo, pero no tengo el sabor aislado en mi mente como para decir “hey, esto es chirivía”. Además, parecen tiritas como de cebolla o puerro. Da igual, estoy divagando.
Tampoco tengo claro que la carne sea exactamente carrillera, no obstante, todo en bloque, está bueno, por lo mismo que la otra. Es pan-patata-carne-salsa.

Tienen cinco o seis postres. Por hacer un completo vamos a por la mousse de limón.
Copita de cristal, ralladura de limón y canela por encima.
¿Sabes estos limones helados, de cuando eres pequeño, que vienen dentro de un limón de verdad, que son muy de chiringuito? Sabe a eso.
No tiene mucho aire, no sé si lo llamaría “mousse”, es un medio camino entre mousse y limón helado.
Al fondo, hay galleta picada con avellana y creo que mantequilla, a modo de crumble. A horny cameramen le sorprendió gratamente.

¿La cuenta? 72.30 pavetes. A 24 y medio por cabeza.

¿Qué le veo yo a esto? Muchas cosas.
En este sitio se come bien, sin duda, eso por delante, pero para empezar no entiendo el motivo de tostear cosas que podrían perfectamente tener entidad para ser un plato por si solas.
El ragú, las carnes, todo eso te funciona en una cazuela, y lo de la ventresca es una ensalada. No sé.
Después, creo que hay demasiada tralla, la carta es eterna.
Si eliminas morralla y te quedas con lo mejor, pongamos, diez tostas, y siete u ocho entrantes, todos distintos, sin repetir ingredientes, creo que quedaría una oferta súper completa, más asequible y muy variada.
Y luego, si realmente necesitas tostear las cosas porque sí, porque te flipan las tostas, o porque procedes de una larga estirpe de tosteadores de las praderas, y tu tatarabuelo Hernán de la Tosta, ya hacía tostas en las cruzadas, me parece muy bien, pero… el pan.
O sea, si ese va a ser tu caballo de batalla, no puedes usar una rebanada de pan plana cualquiera, tienes que usar un pan que te vuele la cabeza.
El pan es el 50% de una tosta, tiene que oler, tiene que crujir, y tiene que estar calentito, y en este caso, el pan que yo me comí, servía solo para sujetar.
No obstante, cenamos a gusto, vi muchas cosas originales, todo estaba bueno, y entra en el precio.
Esto es un Okey de manual, chavales.
O’Clock.
Goza de amplio aparcamiento.
Comment (1)
Eldelacarpeta
Así leyendo por encima suena a que en una tosta le sacas mas rendimiento al quintagamazo que te están vendiendo, ya sea el que va a medias con otra mesa o el que sobró ayer