Bueno-bueno-bueno.
Creo que ya es conocida por todos mi tremenda empatía y fascinación hacia la gente que se flipa muy duro. En mi cabeza todo tiene sentido: tengo rankings, unidades de medida, clasificaciones y un entero universo acerca de lo que il flipaggio significa. De hecho, recientemente, mi equipo de croquetas informáticas instaló una alerta en Google que nos avisa cuando alguien supera unos parámetros de fliparse online. El otro día, estaba caminando hacia el escenario para dar una charla TED en Long Beach, sobre por qué no te puedes fiar de la gente que no bebe, cuando Meredith se puso a mi lado con una tablet.
— Señor, acabamos de recibir una alerta de flipaggio.
— ¿Cómo? Ahora estoy ocupado, Meredith. ¿De qué se trata?
— Hemos encontrado algo. Una web en la que pone «Reserva tu mesa en el mejor restaurante de tapas de Valencia», y hemos detectado que, además, en repetidas ocasiones, tras el nombre del local pone «by» y el nombre del cocinero.
— Oh, eso es muy de flipado, sí.
— ¡¡A escena en dos minutos!!
— Además se enganchan bastante con la gente que les critica en TripAdvisor.
— Bueno, pero eso dentro de lo que cabe…
— Hay algo más señor. El cocinero, al parecer ha trabajado con el señor Dacosta.
Frenazo en seco.
— ¿Con..? Ahora lo entiendo todo.
— ¿Quiere que reserve una mesa, señor?
— Quiero el avión preparado y un coche en la puerta con el motor en marcha. Ventilo esto y estamos allí para cenar. ¿Qué tal estoy?
— La corbata, señor.
— And now, for this TED talk, please welcome…
PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS
El Almacén está en la calle Sueca.
Por dentro parece otro local ruzafesco más, ladrillo visto, papel pintado, barra a la derecha, esas cosas. No llama la atención, pero sí que es verdad que las tapas tienen rollete.


Para empezar, la camarera nos dijo que tienen bastante rotación de platos, así como menú degustación. Un primer vistazo a la carta ya deja claro que todo tiene su aquel y que todo apetece. Tienen bastante oferta de ostras, pero de eso voy a pasar. Empezaremos con los dados de atún y las croquetas de maíz.
Los dados de atún son muy parecidos a los que sirven en el Mercatbar. Saben a cítrico, yo diría que a naranja. Llevan también algo dulce, el salado de la soja, algo de jengibre, una lámina de rabanito por encima, bastante tralla de sabor. Vienen seis, y tienen tamaño como de dado de poker. Me interesan.

Las croquetas, originales. Tienen el centro líquido, así que o de un bocado, o con cuidadín. El rebozado es más grueso que el de una croqueta normal, y el centro es una crema que sabe a maíz dulce del de lata de Gigante verde. A ver, guay, pero no sé yo si el maíz es algo molante para hacer una croqueta. Lo que promete lo cumple, eso sí.

Vamos con la burrata con tartar de berenjena. Curioso también. Al fondo del plato, hay como una crema de tomates secos, que por lo avinagradito, podría confundirse con algún tipo de salmorejo. Encima, la berenjena en daditos, pero efectivamente cruda, con esa textura como de esponja que tiene la berenjena sin cocinar, y sobre todo eso, la bola de burrata. Rompes, mezclas, comes, sabe vegetal, sabe fresco, sabe a vinagre. Mola. También lleva un polvo de aceituna negra por ahí dejado caer. Primaveroso.

Una de las camareras también nos insistió mucho acerca de los tacos coreanos de lomo bajo a la llama. Pues mira, esta movida te la terminan en mesa. Los tacos son hojas de lechuga, con chucrut de col lombarda y granitos de arroz inflado para dar el crujientor. A la mesa sacan también como un mortero con tiritas de carne y una bolita de mantequilla por encima. La carne, obviamente, ya viene marinada en su mandanga, lleva mostaza y salsas y especias mágicas. Entonces, la chica saca un soplete, y empieza a hacerle un dracarys hasta que la mantequilla se funde, y la carne se cocina un poco. Huele que alimenta, toda la mesa se llena de flavour de carne a la brasa y luego, tú con unas pincitas, te haces el taco. Muy rico, pena que se acaba deprisa. La carne está madurada, y junto al encurtido del chucrut y la lechuga, sabe como a hamburguesa de estas de puta madre.

Fin de la ronda salada con el pollo satay. Es una especie de bloque de pollo de corral, hecho con contramuslo deshuesado, sobre un montoncito de arroz jazmín, y con una salsa de cacahuete. Sabe dulcecito, floral, cacahuetoso. Muy rico, pero tal vez lo más común de la cena.

¿Postre, acaso? Pues mira, sí. Vamos a pillar dos, porque esta noche vienen unas profesionales del sugar y quieren darle. Venga el donut y el chocolate de otra forma.
Llegado a este punto, puedo decir que en general la comida ha ido muy bien, todo rico, todo en su sitio, pero los postres son tremendo corridote.
El chocolate other way son unas bolitas cremosas de chocolate, que no es helado, y no es mousse (es una textura pomada, cuasi nutellosa), con sal y aceite de oliva. Lo sirven con un brioche de mantequilla desmigado, para que tú untes y rebañes y goces como un perro. De vez en cuando también surge algún petazeta loco por ahí y te hace la fiesta en la boca. Riquísimo.

El donut, bueno, es que es un donut, claro, eso no puede estar malo. Viene con una cobertura como de azúcar que queman para que quede dura, y le ponen una bola de helado de vainilla con bourbon. Pues nano, pues te lo miro. Qué te voy a decir. Locura, gula pura, dámelo todo papi.

¿Todo esto cuánto? Pues el precio de El Almacén queda a 95,50 entre 4, a 24 pavos.

Grata experiencia. La verdad es que poco que objetar, platos ricos, cosas originales, entra en el precio. Me mola. No sé si serán las mejores tapas de Ruzafa, porque hay mucho rock en este barrio, pero sí que son de las buenas.
Okey Alto para El Almacén.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (11)
David Ramos
HACIA TIEMPO QUE NO ME TRATABAN TAN MAL EN UN RESTAURANTE.
la comida esta bien, buenos vinos, quizas el precio algo alto según la competencia de la zona. Pero esto es discutible.
PERO EL TRATO FUE LAMENTABLE, ESPECIALMENTE DE LA CAMARERA
Pilar
Opino exactamente igual.
No entiendo cómo pueden permitir el comportamiento de esa trabajadora..
Una pena porque el sitio me encanta .
Laura
Los 13 euros de pax, de que son?
Leticia
Lo de siempre, servicio de pan o servicio sin más. Es un gasto que se cobra por el simple hecho de sentarte en el local, eso sí, siempre tiene que estar escrito en carta, en caso contrario no pueden hacerlo.
Maria
Jamás me había sentido tan mal tratada por una camarera / dueña de un local, pero veo que no soy la única. Lea donde lea son opiniones negativas hacia a ella. Deberían darle un buen toque de atención si quieren clientela.
Regla número 1 de la hostelería… la buena atención y educación por favor.
¡NO VOLVEREMOS NUNCA!
Álvaro
Que raro. Donde yo las leo, Google y Tripadvisor, la gran mayoría son positivas, aunque es evidente que todos los haters dejan sus frustraciones en estas plataformas.
Lo que la gente debería tener en cuenta es que todos los que tienen una mala experiencia, aunque sea porque no le dan lo que quieren, dejan un comentario. Y por el contrario solo un 1% de la gente que se va contenta de un restaurante suele escribir su opinión.
Maria
Pues debemos leer diferente las palabras citadas en Google o TripAdvisor, porque la mayoría comentan la mala atención de la camarera pelo rizado (dueña)….. se ve que todos nos equivocamos al opinar sobre su amargura
Carlota
¡¡COMIDA EXCEPCIONAL!!
El preñao de morcilla…el tako coreano…las croquetas…y los postresssss….¡De otro planeta!
Gran variedad de vinos por copas que se agradece cuando te gusta probar más allá de las tres R (Rueda, Rivera, Rioja) y lo mejor, te lo sirven en la mesa.
Un trato amable y cercano, te explican cada uno de los platos que traen a la mesa cosa que no abunda por ahí.
La próxima nos atreveremos con el menú degustación.
Para nosotros 10/10
Maria
Carlota, amiga de los dueños…. jajajaja.
Sales en todos los comentarios poniendo reseñas buenísimas de ellos para ayudarles a que no baje su puntuación… triste
Juan
Veo que no soy el único…. el trato desagradable y no profesional de la camarera y dueña por desgracia deja mucho que desear.
Encima lees reseñas por Google y las contestaciones hacia clientes que opinan libremente son inaceptables.
Solo con ello, punto negativo para el local. Perderán clientela por desgracia con ese trato.
Fernando
Uno más del club de afectados por la camarera simpática.
La comida está buena, con altibajos, pero buena. PERO. Fuimos seis a comer, salimos comidos pero nada del otro mundo. De hecho, la simpática camarera nos dijo que íbamos cortos.
Algo de razón tenía, pero menos mal que no le hicimos caso. Salimos a 50 palos por cabeza. No recuerdo si me he dejado 50€ en comer en Valencia alguna otra vez. Una auténtica salvajada calidad/cantidad/trato/precio.
Una salvajada. Cantidades ínfimas, precios inflados y trato que dejó muuucho que desear. Ojalá este comentario sirva para evitarle a alguien tal robo a mano armada.