El Slaughterhouse tiene uno de los interiores más chulos de Ruzafa, si no el que más.
Esto, si habéis estado, me lo tenéis que reconocer.
O sea, en una Valencia en la que ahora priman la madera, las plantitas, los tubos así rollo industrial por el techo, y en general lo cuqui, de repente, este sitio está decorado como una carnicería-librería. Supongo que originariamente sería eso, una carnicería, y la han reciclado en lo que es ahora, aprovechando todos los azulejos blancos, los mostradores de piedra, y creo que alguna vez hasta he llegado a ver ganchos en el techo y la pared. Luego, cuando ya tienes esa voltereta de interiorismo dada, das otra voltereta y pones estanterías con libros que, de paso, están a la venta, y en una tercera voltereta, empiezas a llenar los huecos que quedan con cuadros, plantas, dibujos en las paredes, lucecitas de árbol de navidad, y te queda lo que te queda. Chulísimo. De todas formas, no es sitio para llevar a una vaca en vuestra primera cita, por un tema de tacto.

Yo a este local le he conocido por lo menos tres cartas diferentes, y es que creo que ha ido cambiando gestión. Ahora mismo se ve que los dueños son los que también llevan la pizzería Mangiamo. A ver qué tal.
Escaneamos QR y… hop, carta del Slaughterhouse en el móvil.
Súper curiosa, el diseño me recuerda a los carteles de las pelis de Almodóvar. Mucho color, letras muy grandes, fotos de aceitunas y vermuts. Platos con carne en rojo, platos sin carne en verde. No hay nada de pescado. Veo tablitas de embutido, que tiene su lógica, varios bocatas, alguna ensalada circunstacial… vale.

La camarera nos dice que no les queda curry de pollo, así que lo cambiamos por la ensalada vegana, y tiramos con eso.
Lo primero en llegar, la ensalada César.
La sirven en una tabla larga, muy visual para ser una ensalada. En lugar de pollo lleva porchetta, en lugar de salsa César, queso fundido y trufa. ¿Es una ensalada César si no lleva salsa César, ni de hecho ningún ingrediente de la ensalada César? Curiosa paradoja. ¿El Rock in Rio es Rock in Rio, cuando no hay rock, ni lo hacen en Rio? Bueno, la porchetta está que te cagas, y la trufa se nota mogollón. Pena que le metan lechuga de bolsa, porque eso caga casi cualquier cosa. El queso viene como en gotitas sobre la carne. Está rica, abulta más de lo que llena.

La camarera aparece con un verdejo, que bien, pero sin enfriador, con lo cual a los 5 minutos deja de molar.
Nos sacan el tartar de cítricos, montado en forma de timbal, con una rodaja de limón por encima. A ver, es rarete, pero tienes que saber a lo que vas, porque no es un tartar al uso. No lleva yema, ni picante, ni salsa perrins, diría que no lleva nada del aliño de un tartar convencional. La carne está cortada muy finita, y macerada en limón, con lo que pasan dos cosas, uno, el sabor es más astringente de lo normal y se te queda la lengua seca, y dos, al poco rato, la carne del plato se queda gris. Es curioso, ya te digo que no está malo, pero que no es lo que te esperas.

La ensalada vegana llevaba tomate seco, berenjena, y aceitunas. Meh, le falta punch. El tomate seco y las aceitunas, muy guay, pero la berenjena es de estas en conserva que le ponen a la pizza, y de nuevo, ahí está mi archienemiga, la lechuga de bolsa. A lo mejor con un aliño loco, con frutos secos para que cruja, o con otro tipo de berenjena… no sé.

El fuerte de este sitio siempre han sido las hamburguesas. Pedimos una, un bocata de pastrami, y uno vietnamita.
Yo le di caña al bocata vietnamita, que es una especie de bahn mi, pero alternativo. Lleva solomillo de cerdo marinado en soja, encurtidos, yogur y una salsa picante que yo creo que es sriracha. Está bastante potente de sal, creo que la mezcla de salsa de soja con encurtidos se pasa un poquito. Es verdad que tiene un hostiazo muy fuerte de sabor, está bueno, pero guau, ten agua cerca.

La hamburguesa, pues así gordota, cárnica, con mucha salsa y mucho pringue. ¿Sabes qué lleva, nano? Hierbabuena. También tomate y lechuga, y una salsa a base de lima y mayonesa. Claro, hablamos de que esto era legen-dary cuando en Ruzafa no estaba ni la Mediterránea de Hamburguesas. De todas formas, por 6 pavos, es la mejor hamburguesa del mundo.


Solo tienen un postre, que es como una especie de McFlurry de chantilly, con polvo de galleta y cremoso de chocolate. Lo sirven en un vaso alto, con cucharas largas. Está rico, vainilloso, láctico, tienes que ir muy de abajo para arriba para pillarlo todo.

¿Qué te comento? ¿Qué sacamos en claro? Pues nano, creo que el sitio este tiene detalles chulísimos y mimadísimos, y luego tiene otros que me chirrían.
Por ejemplo, estando a 40 segundos literales del mercado de Ruzafa, tú no puedes poner lechugas de bolsa. O el tema del pan: en la carta pone que lo hacen para ellos adrede en el Horno de Ruzafa, y lo llevan cada día y bien, me mola, es un muy buen pan, pero gastas el mismo para todos los bocatas. Yo teniendo ese entorno, que es un privilegiazo, le daría mucha más caña a la oferta cárnica. De todas formas, ni a 82 pavos salimos, con lo que el precio se quedó a 21 por cabeza.

Bien, es un sitio en el que tampoco puedes regodearte mucho, yo creo que lo suyo es ir dos, pedir un vino, una tablita y un bocata, y ya has picado.
Okey si pasas por allí, aumentado a okey por imagen. Sí, que coño.
Goza de amplio aparcamiento.