Hey.
Ayer me pegaron un clavo de los que serán recordados por los juglares de épocas futuras.
¿Culpa mía? ¿Culpa del restaurante? Seguramente de ambos, no quiero volcar mis errores sobre nadie, porque ya sabes, parece culpa de la noche, parece culpa de la playa, parece culpa de la lluvia, y al final es que no me amas.
Ayer estuve en Piscolabis.
Piscolabis es un (otro) bar, en la onda de Maestro, La Gilda, Garito barra, Studio bar, y ese largo y similar etcétera, que ofrecen las tapas de siempre con un giro moderno.
Está en pleno Antiguo Reino, se nota rápido porque en la mesa de al lado, 4 señores con pinta de contestar «las que tú tienes» a cualquier camarera que les diga «gracias», jugueteaban con las llaves de sus BMW mientras decían que reciclar no sirve de nada mientras India siga contaminando.

En la carta aprecio cierta voluntad de diferenciación. Hay un torrezno con patatas revolconas, pataqueta de pringá, tiradito de pez limón con paraguayo, pilotes de puchero… Yo creo que puede molar, seguro que sacamos algo guay de aquí. Vamos a ello.
Empezamos con unos boquerones al vermut.
— Dos cervezas, por favor.
— Tenemos Heineken.
— ¿Besas a tu madre con esa boca, muchacho? De momento una 18/70.

Los boquerones están guays, han rallado corteza de naranja por encima, y efectivamente se nota un puntiiito dulzón, vermutoso y aromático al fondo, por detrás del aceite y el vinagre.
Es carnoso, todo guay, pero este plato pide complementos. Necesita pan, unas olivas, unas piparras, papas, no sé, algo que acompañe a este pobre boquerón en la soledad de su plato.

Seguimos con unas croquetas, y unos montaditos de tartar de gamba. Las primeras son de kimchi y rabo de toro. Parece una combinación extraña, pero puede que funcione, porque el rabo de toro me pega con ácido y con picante. Probemos.
Bueno, no hay kimchi. Son bastante lácticas, rebozado finito, textura bien, pero no pican, no tienen saborazo ni a rabo, ni a kimchi. Son unas croquetas correctas de carne melosa, en las que me predomina una bechamel suavecita. Les cabe mucha tralla todavía.

Los montaditos en cambio, tienen su gracia. Tartar de gamba sobre pan tostado, con mantequilla rallada por encima. La gamba tiene una textura maravillosa, sin vena, limpia, sabe a fresco y a gamba. Al poner «tartar», me imaginaba que iría más aliñado, con mostaza, tabasco o algo así, pero parece que simplemente va picada.

Después los champiñones portobello estilo Laurel. Están ricos. Tengo la duda de si por «Laurel» se refiere a la calle Laurel de La Rioja, o a algún bar que desconozco. Llevan una salsa romesco, almendra laminada, y lo que parece una Mery. El conjunto sabe a un avinagrado agradable.
Llegado a este punto, tengo antojete de una copa de vino. La carta tiene varias DECENAS de opciones por copa, están muy bien surtidos, pero yo elijo un Ribera clásico, porque si quisiera pensar habría ido al 50×15. Tienen una sumiller muy maja, que eso siempre ayuda.

Venga el bikini de guanciale.
Mmmm…. Esperaba un poco más. Esperaba más sal del guanciale, y más ahumado de la scamorza, pero lo que predomina sobre todo, es el pan. Por encima le han rallado otro queso, pero tampoco lo levanta. Yo me veía venir una tremenda hostia de sabor, potente y graso, como la del bikini de Ultramarinos Huerta, pero es algo infinitamente más suave.

Seguimos con el canelón de pollo en pepitoria. A ver… Le falta punch. Es un sabor muy neutro, que recuerda levemente a una pepitoria porque te encuentras trozos de almendra, que le dan el Crunch, y tal vez azafrán, que no sé si está ahí, o soy yo que quiero encontrármelo. En cualquier caso, es un sabor muy sutil. Veo en la carta que cuesta 14 pavos. Creo que no los vale. Ahora que lo pienso, en Ultramarinos Huerta también hay un canelón, muy parecido… Y unos figatell de sepia…

Terminamos con los calamares, por recomendación del camarero. Unos calamares en dos texturas (fritos y plancha), con fumet de gambas y lo que parece cebolleta china. El rebozado es maravilloso, crujiente, sabrosote, andaluz, sin gota de aceite. Te diría que posiblemente son los mejores calamares rebozados que me he comido en mucho tiempo. La salsita del fondo sabe a marisco, y la cebolla, bueno, va en crudo y le aporta cierto frescore, pero no tengo claro que sea la mejor elección, De todas formas, el mejor plato de la noche.
Vamos a pedir postre, porque nos hemos quedado con un poco de gusa. Tarta de queso Stilton.
Rica, un poquito pasada de dulce para mi gusto, pero muy bien de textura. Creo que el dulce se lo da la base de galleta, que yo ya creía que era algo superado en el mundo tarta de queso. En serio, superamos la nevera, superamos los arándanos, vamos a superar esto también, por el bien de todos.
Llega el momento de la cuenta. Supongo que nos habremos pasado, pero bueno, no pasa nada, porque un día es un día y tampoco…
¡¡HOSSSTIA PUTA!!

¡¡114 pavos entre tres, a 38 pavos por cabeza!! No es que nos hemos pasado, es que si hubiéramos sido cuatro, seguiríamos ampliamente por encima del límite. ¿Esto qué locura es, nano?
– ¡Rápido, llama a Hans!
– ¿No estaba en la cárcel?
– ¡No lo sé! ¡No lo sé, maldita sea! ¡Estoy muy nervioso!
Tuuut…tuuuut…
– ¿Diga?
– ¿Hans? Hans, escucha, soy yo…
– Oh dios… ¿Cuánto esta vez?
– ¡¡38 pavos por persona Hans, es demencial!! ¡Necesito que llames a Zúrich y movilices efectivo! Posiblemente tengas que sacar a subasta algún inmueble, o los coches, o algo. ¡¡Diez pavos dos copas de vino, catorce cincuenta el canelón, onnnnce pavos los dos montaditos de gamba, siete la tarta de queso…!!
– ¡¡Un momento, un momento!! ¡No puedo teclear tan rápido!
Y esa es la historia, chavales.
Como siempre, yo os hablo del sitio, y vosotros tomáis vuestras propias decisiones en base a las fotos y la carta. Para mí es un no, porque siento que a muchos platos les falta punch, les sobra cash, y me dejan chof.
Piscolabis barra.
Goza de amplio aparcamiento.
Comments (7)
Cristina
La verdad que nos ha parecido muy caro cuando hemos ido para el producto que sirven. Nada nos ha parecido malo pero nada nos ha parecido ni interesante ni súper bueno. La Gilda estaba buena, pero una gilda tampoco es algo de otro mundo hacerlo. La anchoa buen producto. Las croquetas muy líquidas bechamel (poco producto dentro), la sepia mayonesa cara para cantidad, el montadito de gamba está bueno pero le falta algo de sabor o de cocción o algo, a nosotros el calamar encebollado salió mal, oye que puede pasar, los figatells les faltaban mucho sabor, las tellinas con mucha arena… en postre la tarta de queso, buena pero muy caro. Carta de vinos me parece exageradamente cara sin que sean vinos de otro mundo.
El,local y la terraza son muy guay pero hay mucho que pulir y recetas que mejorar. El,personal nos pareció muy agradable y simpatico así que tenemos que volver pero esperaba más d eun local que quiere ser una barra de producto
Marisa
Y para colmo pido pan y pido un poco de aceite para servirmelo yo porque el pan estaba secorro y me dicen que no tienen aceite, que sólo para cocinar ellos. Olé. Con lo fácil que es tener monodosis, hijos mios
PISCOLABIS BARRA
Hola Marisa,
Tenemos aceite para servir en mesa, de hecho es «Bendito Jaleo», no sabemos qué compañer@ no estuvo ubicad@ en ese momento, llevamos solo 1,5 meses abiertos y puede que no lo tuviera en mente. Sentimos lo ocurrido, pero vamos que aceite hay 🙂
Equipo PISCOLABIS.
PISCOLABIS BARRA
Ey.
Nos ha encantado leer tu crónica “el día que un Ribera y unos calamares cambiaron mi cuenta corriente”.
Sabemos que no hay historia de amor más intensa que la de un crítico con su ticket final.
Dicho esto, queríamos matizar un par de cosillas con el mismo cariño con el que aliñamos un tartar de gamba roja (que, por cierto, va marinado con jengibre y pimienta).
En Piscolabis intentamos hacer una barra honesta, con producto del Mercado de Ruzafa y Mercado Central, bien tratado. Eso implica pagar bien al proveedor, al equipo y al panadero que madruga para que el pan no sea solo “pan”.
Y claro, 2021 nos queda tan lejos como el cubalibre a 5 €. La inflación también se ha apuntado al afterwork.
También es justo decir que, de esa cuenta que dolió al alma, 33 € se fueron en bebida (cervezas 4 + vino 2 copas). Lo cual nos deja tranquilos: al menos el golpe fue marinado en Ribera y no en agua del grifo.
Sobre los vinos: nuestras copas van entre 3,5 € y 5,5 €, dependiendo de si lo que te sirve la sumiller es un blanco con nombre y apellido. Que lo buen, como bien sabemos, se paga.
Lamentamos que cierres tu blog, aunque hayamos salido un poco magullados en él, porque creemos que todo lo que ayude a mirar la gastronomía con criterio y sentido del humor es positivo.
En nuestro caso, nos ha servido para añadir olivas a los boquerones al vermut y para revisar el bikini, que también merece su momento de gloria.
Y aunque entendemos tu cruzada por recomendar bares con producto de mercado y factura por debajo de 25 €, reconocemos que cada vez es más difícil conseguirlo cuando el producto es fresco, la ubicación es céntrica y el equipo cobra lo que debe.
Nos alegra que disfrutaras los calamares , y gracias por convertirlos oficialmente en “los mejores del mundo según fuentes internas”.
Te esperamos cuando quieras: prometemos no cambiarte el vermut por agua con gas.
Un abrazo,
El equipo de PISCOLABIS.
Vicent
38€ y saltan todas las alarmas, igual no deberías cenar tanto fuera.
Francisco
Os compro la ubicación y el producto, pero hay sitios donde se cena muy bien a 18 por persona y pagan lo que toca. Y tenéis que admitir que lo de la tendencia de poner el agua a 2.50 (que os cuesta proporcionalmente a la cerveza y el vino nada) para que digamos «bueno, por 1€ bebo otra cosa» os viene de miedo. En Paris sobreviven con agua filtrada sin coste extra, ¿que lo meten como coste oculto? Pues si, pero no son 2,50€ por un tercio de agua, que por supuesto tampoco tenéis de litro, a que no? Claro, porque no podríais justificar venderla a 7,5€. O si son 500ml lo mismo me da.
Dicho esto, viendo precios si iré por los calamares y alguna cosa más, pero por favor, si os defendéis, sed honestos, aquí lo que os pasa es que tenéis clientela que en aparte le da igual 8 que 80, y eso lo entiendo.
lulu
Estuve hace poco y madre de dios que clavada y para salir con hambre, se ve que el sitio va de postureo y por lo que pude comprobar en otras mesas que opinaban lo mismo que nosotras,no repetiré ni por precio, ni por comida que no es nada del otro mundo ,con raciones escasas para el precio.